lunes, 12 de abril de 2021

Inefable


El allá es casi inenarrable, es etéreo, sabes que estás porque te sientes con los sentidos del alma, aunque no sepas ni cómo ni dónde. Cuando me percaté, lo que persistió fue la consciencia de existir...


Duda

 


¿Saben qué siguió? 

Nada-todo


La llegada implicó conocimiento, reconocimiento y adaptación. La potencia de la mente registró la esencia del desear y creer en lo que sigue, y lo recreó. Solo en los casos en que crees que lo que sigue es la nada, te asombras, porque la nada no existe, existe el todo y se transforma en eso en que crees y mucho más, te maravilla.


Asombro


Existe el todo

Inercia


El paso por los túneles fue el preámbulo de mi partida. Lo que siguió fue más sencillo: largo camino, no sin atajos y necesidad de decisión, diferentes intensidades de luminiscencias y oscuridades que me alumbraban o confundían antes de continuar. Seguí por inercia, percatándome de a poco, que había arribado a la siguiente existencia.


Amigos


 Gracias por estar.

Inquina


Hubo un túnel con sombras y fugas de energía en el que la luz se me escapaba cuando identificaba su existencia y quería alcanzarla. Era el túnel de la inquina con bifurcaciones hacia sinuosos caminos divergidos, laberintos insondables que me desgastaron y perdieron tanto, que añoré evadirme. No pude y cuando más desfallecía una veta diminuta se comunicó con el último resquicio de mi entender, me indicó retroceder, y por retroceder, aceptar, y por aceptar reconocer, y por reconocer comprender la falla y la salida: pedir indulto ante el mal que, queriendo o sin querer, había causado.


Inefable

El allá es casi inenarrable, es etéreo, sabes que estás porque te sientes con los sentidos del alma, aunque no sepas ni cómo ni dónde. Cuand...